
He esperado un poco a que se calmaran las aguas para hablar del tema que ha sido casi obligatorio para los que nos gusta la tecnología y hace parte de nuestro trabajo. La muerte de Steve Jobs.
Pero pueden estar tranquilos no les repetiré las cosas cosas que ya deben haber visto en todos lados sobre el legado de este emprendedor, más bien quiero aprovechar esto como una excusa para hablar un poco sobre el impacto que noticias como la muerte de un coloso como Jobs tienen en nuestra sociedad informatizada.
En el momento que escuche a alguien anunciar que Steve Jobs había muerto lo primero que hice fue entrar al sitio web de Apple para confirmar la noticia. Eso ya es para mi un acto reflejo conociendo la costumbre actual de matar celebridades en twitter y otras redes sociales. Pero lastimosamente en este caso la noticia era cierta y ahí estaba en la pagina de inicio, la foto del co-fundador de Apple, su nombre y un par de años 1955-2011, para confirmarla.
Soy un escéptico pero se reconocer cuando el escepticismo de alguien excede lo razonable, y en este caso no faltaba quien se negaba a creer la noticia de la muerte de Steve Jobs, alegando por ejemplo que anonymous pudo haber hackeado la pagina de Apple... Yeah sure!
Una noticia de este tipo es como un terremoto submarino en medio del océano de información en el que vivimos, un megatsunami de tweets, status de Facebook, y alertas noticiosas de ultimo minuto se expandió literalmente a la velocidad de la luz inundando todas las conversaciones de los días siguientes. Y como era de esperarse hubo todo tipo de reacciones a la noticia. Los seguidores de la iglesia de Mac lloraron la muerte de su líder espiritual, los infieles intentaron negar la genialidad de Jobs, otros manifestaron a gritos su indiferencia y los chistosos de siempre se dieron gusto con algunos apuntes ingeniosos y muchos comentarios de mal gusto.
Pero la marejada no se detuvo ahí, durante días se han publicado extensos artículos sobre la vida y obra de Steve Jobs, análisis sobre como sus creaciones revolucionaron la industria y la sociedad, anécdotas sobre su mal carácter cuando las cosas no se hacían bien, chismes de todo tipo e incluso datos curiosos, por ejemplo de por que siempre vestía con un buso negro cuello de tortuga. Todo esto ha hecho que quienes no lo conocían bien descubrieran la importancia de sus creaciones, que algunos de sus fanáticos entendieran que era un ser humano con virtudes y defectos como cualquier otro y que muchos otros fanáticos lo hayan ascendido al estatus de semidios, mientras sus detractores se empeñan en derribar lo que consideran un falso ídolo.
Es difícil, en medio de tanta información, lograr hacerse a una idea de quien fue realmente Steve Jobs, ¿Un genio revolucionario?, ¿Un emprendedor arrogante?, ¿Un líder inspirador? ¿Una persona común y corriente victima de su propia popularidad? Al final poco importa que imagen terminemos teniendo de un personaje como Steve Jobs, Lo único indiscutible es que fue un coloso y cuando los colosos mueren la tierra tiembla.